10 Mar “Grupo de Mujeres: posibilidades y más allá”
Por Nazarena María. Psicóloga, profesional del SRC Burriac y del Grupo de jóvenes
Salud Mental Comunitaria y perspectiva de género
Históricamente, las respuestas a las problemáticas relacionadas con el ámbito de la salud mental se han centrado en responsabilizar a la persona de su sufrimiento, sin tener en cuenta los condicionantes sociales que intervienen en la constitución subjetiva (Eiroa, 2019). De esta forma, se han dado respuestas individualizadas ante problemáticas de ámbito social o comunitario. Se parte de la consideración de que el género es uno de los principales determinantes de las desigualdades sociales en la salud, es decir, de las diferencias en salud entre hombres y mujeres que son injustas, sistemáticas y estructurales (Artazcoz, et al., 2018; Valls-Llobet, 2010). La dimensión de género es transversal y estructural en la sociedad, por lo que no se reduce a la relación entre hombres y mujeres, sino que atraviesa instituciones, sistemas económicos, políticas públicas y, por consiguiente, repercute en la producción de subjetividad. Es decir, que afecta a la forma en que se expresan y se viven los cuerpos y las emociones, y es en este punto donde se producen las diferentes formas de malestar. El cuestionarse sobre estas desigualdades supone entender el impacto que estas desigualdades tienen sobre las condiciones de vida de las mujeres.
La perspectiva de gènere té com un dels seus objectius contribuir a la construcció subjectiva i social d’una nova configuració històrica, la societat, la cultura i la política des de les dones i amb les dones. Ja que cap coneixement ni cap patiment estan deslligats del seu context.
Treballar des de l’enfocament de gènere és prioritari, ja que les dones a les quals se’ls ha assignat un diagnòstic psiquiàtric s’enfronten a diferents i majors dificultats que altres col·lectius i presenten major risc de patir discriminació i estigma social (Linardelli, 2015). Per tant, quan es parla del malestar de les dones és necessari assumir un posicionament teòric i ideològic que es pregunti de quina manera influeix el lloc històricament construït per a les dones i com els rols poden ser factors de risc per a la seva salut, així com treballar sobre els factors de protecció d’aquests col·lectius (Burín, Moncarz, Velázquez, 1990).
La perspectiva de género tiene como uno de sus objetivos contribuir a la construcción subjetiva y social de una nueva configuración histórica, la sociedad, la cultura y la política desde las mujeres y las mujeres. Ya que ningún conocimiento ni sufrimiento están desligados de su contexto.
Trabajar desde el enfoque de género es prioritario, puesto que las mujeres a las que se les ha asignado un diagnóstico psiquiátrico se enfrentan a diferentes y mayores dificultades que otros colectivos y presentan mayor riesgo de sufrir discriminación y estigma social (Linardelli, 2015). Por tanto, cuando se habla del malestar de las mujeres es necesario asumir un posicionamiento teórico e ideológico que se pregunte de qué manera influye el lugar históricamente construido para las mujeres y cómo los roles pueden ser factores de riesgo para su salud, así como trabajar sobre los factores de protección de estos colectivos (Burín, Moncarz, Velázquez).
Cuando se comparte la experiencia social de ser mujeres, se dan a conocer y se comparten sus conocimientos frente a sus propios procesos de malestar. En la medida en que estos conocimientos son compartidos, trabajados y reflexionados es que es posible crear conciencia sobre las condiciones de género y sus repercusiones en el malestar subjetivo, lo que permite que las mujeres adquieran herramientas para cuestionarse sobre su sufrimiento y trabajar sobre herramientas para la construcción de su bienestar.
La OMS (2012) considera el fomento del empoderamiento de las mujeres como uno de los aspectos clave que deben incluirse en las intervenciones para la salud, y por tanto, es necesario devolver a las mujeres su derecho a la salud en el que, a través de herramientas de autoconocimiento, de información y participación activa, pueden decidir sobre su propia salud y la de la comunidad2.
Incorporar de forma transversal la perspectiva de género en las prácticas en salud no sólo se trata de una cuestión ética y de justicia, sino que también se trata de la efectividad de las intervenciones (Artazcoz et al., 2018). De esta forma, la inclusión de la perspectiva de género ha pasado a convertirse en una de las líneas estratégicas en la atención en Salud (Artazcoz et al., 2018). Así puede apreciarse cómo las expectativas que la sociedad impone a cada género fácilmente se convierten en mandatos que impactan en sus comportamientos individuales y, por consiguiente, en su reproducción y perpetuación a nivel social. Esta construcción parte de un modelo hegemónico de lo deseable para cada uno y de aquí se reproducen estereotipos de género, que pueden considerarse dominantes, otros marginales y otros directamente estigmatizados, lo que irá variando de acuerdo al contexto sociohistórico y político en el que se encuentre.
Grupo de Mujeres en el SRC Burriac
El Grupo de Mujeres es un espacio que funciona en el SRC Burriac desde el año 2021. A lo largo de los años ha ido cambiando su funcionamiento y metodología en función de las necesidades grupales, pero sin perder nunca el horizonte: el grupo funciona como un espacio abierto y flexible, donde las mujeres pueden expresarse libremente, sin juicios ni estigmas. Se crea un clima distendido y cariñoso que facilita la confianza, el respeto y la escucha activa.
El Grupo de Mujeres tiene como propósito ofrecer un espacio seguro en el que las participantes puedan compartir sus experiencias, reflexiones y emociones en torno al género. Esto se trabaja mediante diferentes dinámicas destinadas a desarrollar una temática particular. Este espacio, más allá del trabajo terapéutico, se constituye como un lugar de encuentro y construcción colectiva, en el que las vivencias individuales se transforman en recursos grupales. Se trabaja desde la premisa de que las mujeres son agentes activas en sus procesos de recuperación.
Los principales objetivos del Grupo de Mujeres son:
- Reflexionar sobre las desigualdades de género y como estas afectan la salud mental y el bienestar.
- Crear redes de soporte y contención emocional, fortaleciendo los lazos entre las participantes y con otras instituciones de la comunidad.
- Promover la autonomíá y el empoderamiento, ofreciendo herramientas para afrontar los desafíos personales y comunitarios.
- Fomentar la sororidad y la identificación mutua, esenciales para el proceso de recuperación en salud mental.
Este enfoque parte del reconocimiento de que los malestares subjetivos no son ajenos a los contextos históricos, culturales y sociales. Compartir estas experiencias permite visibilizar las desigualdades y transformarlas en fortalezas colectivas.
Potenciar el empoderamiento y la participación de las mujeres es clave para avanzar en la igualdad. Se parte de la base de que el empoderamiento es un proceso de toma de conciencia individual y colectiva de las mujeres que posibilita una mayor participación social de las mismas.
El grupo combina dos tipos de dinámicas:
- Sesiones de intercambio reflexivo y debate ,dónde se comparten experiencias personales y se tratan temas propuestos tanto por la dinamizadora como por las participantes. Por ejemplo, se trabaja sobre violencia machista, estereotipos de género, maternidades, sexualidad, biografías de mujeres o colectivos que lucharon por los derechos de las mujeres, salud de las mujeres, modelos de crianza, entre otros.
- Actividades prácticas y comunitarias, como salidas culturales, visitas a exposiciones artísticas, participación en concursos y talleres de la comunidad, visitas de expertas y referentes comunitarias, que fomenten la apertura hacia el entorno y la implicación en la comunidad.
En el Grupo de Mujeres se ríe, se llora, se canta, se actúa, se debate… se construyen redes. En las sesiones se generan espacios de diálogo horizontal, en los que las participantes comparten vivencias y emociones, mientras construyen colectivamente herramientas para afrontar sus desafíos. Se genera un espacio propicio para el establecimiento de lazos generados por la identificación entre las participantes a partir de las experiencias compartidas y una mutua representación interna que permite que las participantes se reconozcan entre ellas. Este vínculo facilita la identificación de ausencias y nuevas incorporaciones, construyendo una dinámica de sororidad y cuidado colectivo. Se sabe cuándo alguien falta, cuando alguien no está, cuando alguien se va y cuando alguien se añade. La participación activa promueve el empoderamiento, entendido como un proceso de toma de conciencia individual y colectiva.
Més enllà del Grup de Dones…
A medida que el Grupo de Mujeres ha ido desarrollándose, han surgido espacios de encuentro fuera del taller propiamente dicho. Las participantes organizan encuentros fuera del Servicio de Rehabilitación Comunitaria (SRC) para compartir entre ellos. Estas iniciativas reflejan su capacidad para fortalecer los vínculos creados y mantener redes de soporte más allá del marco formal del SRC. Se crean entornos en los que el apoyo mutuo y la sororidad se consolidan. La autogestión de estos espacios fomenta la participación activa en el cuidado de su bienestar y en la autonomía. Como afirmaba Judi Chamberlin (1978), «la autogestión no es sólo una forma de organización, es una forma de vida que fomenta la independencia, la responsabilidad y la capacidad de tomar decisiones».
Por un lado, se han generado vínculos de colaboración con otras instituciones de la comunidad que funcionan como referencia en materia de género, como es la Casa de la Dona. Se han realizado talleres conjuntamente entre el SRC y la Casa de la Mujer en el marco del mes de la Salud Mental para dar visibilidad a esta problemática. De la misma forma, se han organizado encuentros con el Grupo de Mujeres en la Casa de la Mujer para dar a conocer los servicios que ofrecen. Esta articulación entre diferentes entidades de la comunidad funciona como colaboración colectiva que favorece la participación de las mujeres en otros espacios que van más allá del SRC.
Conclusiones
La perspectiva de género aplicada al ámbito de la salud se preocupa por las experiencias, situaciones y contextos que atraviesan hombres y mujeres de forma diferencial, contemplando que se desarrollarán diferentes prevalencias de sufrimientos, por lo que las luchas a las que deben enfrentarse no serán las mismas. Visto de esta forma, sería conveniente pensar en espacios destinados a trabajar la construcción de las masculinidades y sus repercusiones en la salud mental, que exceden los objetivos de este artículo en esta ocasión.
Los espacios grupales de mujeres ayudan a conectarse entre ellas, salir del aislamiento y participar de un espacio de escucha, donde compartir experiencias vitales (situaciones que viven por el hecho de ser mujeres), percepciones, ideas y sentimientos, sentirse comprendido y tomar conciencia de su situación. Las prácticas en salud mental comunitaria no consisten sólo en ofrecer tratamientos ambulatorios, sino en construir colectivamente espacios y estrategias que fomenten la salud mental, el empoderamiento y la autonomía.
Por último, tomaré una reflexión de Marta Plaza (2022) que señala “sabernos vulnerables e interdependientes no nos hace frágiles o débiles, sino más conscientes de las potencias de estas vulnerabilidades compartidas” En este sentido, el grupo permite afrontar el malestar de forma colectiva, liberando el relato personal del espacio privado. el proceso de recuperación, en el que compartir experiencias y reflexiones conjuntas se convierte en una herramienta para afrontar malestares.
Hay que destacar que el grupo de mujeres es una más de las actividades que se proponen dentro del plan funcional del SRC Burriac. la atención sanitaria.
Bibliografía:
– Artazcoz, L., Chilet, E., Escartín, P., y Fernández, A. (2018). Incorporación de la perspectiva de género en la salud comunitaria. Informe SESPAS 2018. Gaceta Sanitaria, 32(s1):92
– Burín, M., Moncarz, E. y Velázquez, S. (1990). El malestar de las mujeres. La tranquilidad recetada. Buenos Aires: Paidós.
– Chamberlin, J. (1978). On Our Own: Patient Controlled Alternatives to the Mental Health System. Hawthorn Books.
– Eiroa-Orosa, F. (2019) Contextualizando el bienestar psicosocial a través de la ciudadanía y los derechos humanos. SISO SAÚDE: Boletín de la Asociación Galega de Saúde Mental, ISSN-e 1130-1538, Nº. 64-65, 2019, págs. 269-280
– Linardelli, F. (2015). Salud Mental y Género. Diálogos y contrapuntos entre biomedicina, feminismos e interseccionalidad. Millcayac – Revista Digital de Ciencias Sociales, 2(3), 199-224.
– Plaza, M. (2022): https://www.pikaramagazine.com/author/marta-plaza/
– Valls-Llobet, C. (2008). Salud Comunitaria con perspectiva de género. Comunidad, 10(1), 61-70.
– Valls-Llobet, C. (2010). La salud de las mujeres en la medicina: ¿Qué ha cambiado en los últimos diez años? De la invisibilidad al estudio de las diferencias y las desigualdades. En Género y Salud. X y XI Jornadas de la Red de Mujeres Profesionales de la Salud. Madrid. Instituto de la Mujer
– OMS, (2012) Género y Salud mental de las mujeres. Disponible en: www.un.org/spanish/Depts/dpi/boletin/mujer/genderwomen.html

