02 Jun “Cada joven es un mundo y no todos hacen lo mismo” Mireia Pujol
Perfil: La Mireia está estudiando Educación Social y es Estudiante en prácticas de los pisos asistidosp ara jóvenes DGAIA del CFP.
¿Qué te hizo decidir para hacer las prácticas en los pisos para jóvenes tutelados/as del CFP?
La cosa es que yo quería hacer las prácticas aquí en Mataró y, a poder ser, por las mañanas, entonces fue casualidad encontrarme con este centro. Probé suerte y finalmente me tocó hacerlas con vosotros y la verdad es que estoy muy contenta de que haya sido así.
¿A qué servicios has estado, y cuáles han sido tus tareas como estudiante en prácticas?
El piso que se me asignó fue el piso D del Hàbit 5. Al realizar las prácticas de mañanas, al final, he acabado estando en los dos pisos con los 10 adolescentes. También he llegado a conocer los espacios de Programas de Inserción Laboral (PIL) ; otra oportunidad que he tenido ha sido la de conocer, aunque muy de paso, el CRAE y algunas de sus profesionales.
Volviendo al H5, al principio de mis prácticas, por el hecho de llegar y que sólo asistía un día a la semana, mi tarea era más bien de observación y acompañar a mi tutor, Marcelo, a los lugares a los que tenía que ir él. Después, una vez ya fui cogiendo confianza con él y aprendí cómo funcionaban las cosas, mi rol evolucionó: he hecho informes de los adolescentes, he hecho acompañamientos a diferentes lugares (CAP, CSMIJ, fiscalía de menores, inscripciones, trámites, mossos, entrevistas instituto-recurso, etc.), he participado más en reuniones de hecho diario del piso, y otras cosas que ahora mismo me escapan. Tengo que decir que todo esto ha coincidido con mi proceso intensivo en las prácticas en las que he estado yendo cada día durante un mes y el resto de curso durante cuatro días a la semana. Una reflexión que me gustaría compartir sobre la figura de las estudiantes de prácticas es que nos vemos limitadas por las propias normas de la DGAIA, por el marco de la práctica o por no tener margen suficiente para intervenir. Lo que me ha ayudado a entender que, a pesar de mi voluntad de hacer y participar, existen límites estructurales que no dependen de mí, pero, a pesar de tener estos límites, mi tutor ha hecho lo posible para que pueda tener el máximo de experiencias posibles y ha intentado que pueda ver y hacer de todo.
¿Qué papel juega el equipo educativo en la vida de estos/as jóvenes?
Yo creo que lo son todo para estos jóvenes. Con esto quiero decir que se convierten en sus referentes, guiándoles cuando tienen dudas o no saben hacer algo, gestionando trámites, escuchándolos cuando tienen problemas, inseguridades o sencillamente cuando explican cómo les ha ido el día y explican anécdotas.
Al final, el equipo educativo son como padres para ellos, es decir, comparten comidas, están a su lado cuando hacen las cosas bien y cuando las hacen mal, se alegran cuando las cosas les van bien y hacen lo posible para que cuando hay una mala época todo acabe de la mejor manera posible; les despiertan por las mañanas, están allí cuando se acuestan, si no se encuentran bien les hacen compañía y, si es necesario, los acompañan al médico. Hay muchísimas más cosas que todas las educadoras hacen durante el día a día de estos adolescentes que lo hace como una pequeña familia para los adolescentes.
Durante las prácticas me he dado cuenta de que, aunque hay momentos de tensión, también hay muchos espacios en los que te lo puedes pasar bien y reír con ellos. En este sentido, he aprendido que, a pesar de las discusiones o dificultades, acabas apreciándolos, y que hay que tener mucha paciencia, darles muchas oportunidades y estar de forma constante y presente.
¿Cómo es el día a día de estos/as jóvenes?
Per començar, cada jove és un món, i no tots fan el mateix. Els que estudien i estan compromesos a fer-ho, es lleven, esmorzen, van a classe, tornen per dinar. Els que no volen assistir a classe és una altra història, n’hi ha que a l’hora que han d’estar desperts i esmorzats ho estan, però hi ha qui és molt complicat que facin alguna cosa de profit perquè es tanquen en banda i acaben fent els seus propis horaris i rutines. A la tarda majoritàriament, o bé surten a donar una volta o es queden al pis i, si han de fer alguna tasca de neteja, la fan.
Para empezar, cada joven es un mundo, y no todos hacen lo mismo. Los que estudian y están comprometidos a hacerlo, se levantan, desayunan, van a clase, vuelven a comer. haciendo sus propios horarios y rutinas. Por la tarde mayoritariamente, o salen a dar una vuelta o se quedan en el piso y, si tienen que realizar alguna tarea de limpieza, la hacen.
A parte de eso, tienen unas tareas que deben hacer y cumplir, como es elaborar alguna de las comidas y después dejar limpio tanto el espacio de la cocina como los materiales que se han utilizado, limpiar espacios comunes como los lavabos, el comedor o la cocina, también mantener su espacio personal limpio y ordenado, hacer lavadoras y extenderlas, ir de compras al supermercado… a perfiles de adolescentes que existen.
Tienen también unos horarios para levantarse, acostarse, comer, etc., éstos son algo más flexibles los fines de semana. Igualmente, ocurre como las tareas, algunos lo cumplen y otros no.
Más allá de todo lo que es la normativa, su estancia en el piso también se rige por convivir con otros adolescentes de su misma edad y con sus propias historias, con quienes no siempre tienen buena relación; de hecho, entre ellos y ellas hay conflictos a menudo.
Cada joven tiene su historia. ¿Nos podrías explicar alguna historia, anécdota o momento que te haya marcado?
Hay un caso que me ha impactado mucho y es el de un adolescente, que ya está a punto de cumplir 18 años. La historia de vida que arrastra es muy dura y viene marcada por abandonos, malas influencias y un estado de conformidad bastante grande.
El tutor de este joven le ha facilitado todo lo que él ha necesitado, se ha coordinado con muchos profesionales de otros recursos, ha debatido cuestiones con diversas figuras de la empresa, le ha acompañado a todas partes donde ha sido necesario, le ha enseñado y explicado cómo se hacen las cosas, ha tenido paciencia con él después de discusiones, gritos e insultos, ha él… pero el mismo joven, cuando se le brindaba lo que quería o expresaba que necesitaba se auto boicoteaba y lo dejaba a un lado o tenía comportamientos que le llevaban al rechazo.
Es un chico que se ha visto involucrado en varios conflictos fuera del piso que le han llevado a denuncias, y por ahora la cosa no pinta bien y está pendiente de un juicio que aún pinta peor. No sólo eso, sino que por el comportamiento y las incidencias que ha ido acumulando hace que los informes de propuesta tampoco sean favorables.
Es un adolescente muy querido por las diferentes educadoras y educadores del recurso por cómo es él, porque da vida al piso y es una persona que va de cara y acepta si ha hecho las cosas mal, pero a pesar de los esfuerzos y oportunidades por parte del tutor, las educadoras de los diferentes turnos, incluso, del EAIA referente, este adolescente le espera una mayoría de edad muy cruda.
De hecho, hablando con diferentes educadores y educadoras es el caso de que, actualmente, sabe más grave y deja con peor cuerpo al equipo.
¿Qué te llevas de esta experiencia?
Sobretodo saber cómo es el día a día de una educadora en este recurso, ver con qué puedes encontrarte, aunque nunca lo sabes porque hay muchas cosas imprevisibles.
También, algo que no pensaba que le acabaría dando tanta importancia es ver cómo se coordina un equipo educativo, la convivencia entre los profesionales de los diferentes turnos, las diferentes maneras de trabajar, los malentendidos que pueden haber (o no); y la importancia de una buena figura directiva en el equipo.
Si tuvieras que explicar a alguien que tiene estigma hacia los jóvenes que viven en los pisos como los que has estado tu haciendo prácticas, ¿Qué les dirías?
Les diría que les den una oportunidad y que ante todo les conozcan. Después es como cualquier adolescente, hay muchísimos altibajos, hay discusiones, hay corsés, hay mucha intensidad; aunque lo que llevan ellos en la mochila son experiencias muy duras, heridas emocionales muy fuertes… es como todo está más magnificado y, si con un adolescente debes tener paciencia, con ellos debes tener más.
Pueden tener sus cosas, pero no debemos olvidar que hace nada eran niños y que ahora, apenas son adolescentes que les falta poco para hacer la mayoría de edad y eso se les hace mayor, les hace respeto y les genera angustia, ya que ellos no han elegido ser menores tutelados por el estado y vivir quién sabe qué.
¿Hay alguna cosa más que te gustaría destacar?
Sí, la figura del tutor de prácticas en nuestro proceso como estudiantes, ya que creo que la forma de hacer y cómo te ve el tutor es muy importante a la hora de tener una buena experiencia, aprender y estar cómodo durante la estancia en el sitio de prácticas.
Yo he tenido la suerte de tener a Marcelo como tutor, y la chica de prácticas del curso pasado de la UB, coincide en que es una persona muy cercana, que te acoge desde el minuto cero y te hace sentir parte del equipo. Siempre me ha empujado a decir lo que pensaba y ha tenido en cuenta mi opinión. Siempre he oído que podía expresarme con libertad, sabiendo que escucharía y entendería lo que le he querido transmitir, y esto ha sido muy importante para mí porque rompe la barrera que muchas veces hay entre la parte que sabe y la parte que no y, gracias a las conversaciones que hemos ido teniendo durante el curso, sé que no sólo soy yo la que he aprendido también ha aprendido conmigo (y con la anterior alumna de prácticas).

