23 abr. “Sigue al corazón”, d’Ender, obra guanyadora de narrativa dels Jocs Florals CFP
Érase una vez alguien que perdió su bien más preciado, la cordura y lloró, lloró y lloró … ¿ dónde está mi cordura? ¿que habrá sido de ella? ¿en que momento la perdí? Busca que te buscarás y no la
encontraba por ningún lado, desesperado lloraba por su pérdida como no lo había hecho desde niño, desde que era bien crío y eso le consolaba … calla y si entonces la perdí ¿ donde la dejé? Pues no lo sé pero debo encontrarla ¿si no qué? Y llora que te llorarás y qué bien que le sentaba, noto que le aliviaba. Quien llora las penas cura que se dice y se sentía un poco mejor, ummm…mi corazón me pesa lleva mucha carga y eso me hunde en pensamientos tormentosos y la desgana ¿qué debo hacer? Dicen que cuando te hundes has de soltar lastre, vas demasiado pesado, en los barcos y los globos es así, todo lo que flota debe ser ligero…pues sí. ¿I si? Quizás si suelto lastre en algún momento floto y vuelo y por el camino encuentro la cordura que perdí. Ah, como me pesa el corazón … pues habrá que escucharlo dicen que tiene sus emociones que son diferentes a las razones.
Te escucho corazón dime qué te pasa?
– Me abandonaste y me silenciaste y sin mí perdido andas mi querido.
– Lo siento, estaba tan atareado que no me di cuenta ¿y qué debo hacer ahora?
– Siénteme, sígueme yo te hablo y te guio que sin mí estás perdido.
– Dueles y me haces daño, te temo pero también siento alivio. No se si seguirte, no estoy acostumbrado.
– Sin mí tu rumbo erraste y ahora debes llorar tu pérdida, más adelante estarás mejor. Tu seguime.
– Te sigo, de ti me fío y es cierto sin ti me siento perdido.
Y aquel hombre atormentado por la pérdida de su cordura decidió tomar la dirección que le marcaba su corazón que lo llevaba, eran lugares extraños, con emociones a las que no estaba acostumbrado, con colores y sabores: rabia, pena, dolor, pérdidas, extravíos, culpas, engaños, mentiras a sí mismo.
Oye corazón:
– Si?
– Todo lo que me enseñas es nuevo y extraño pero me resulta doloroso quiero algo bello.
– Tu tranquilo ya llegará, afila tu esperanza, te hago sentir todo el peso que sentías querido. No te sientes ya un poco más ligero?
– Si, puedo hacer un alto en el camino? Necesito descansar.
– Muy bien, me sientes con más fuerza soy yo quien te hablo. Descansemos pues.
Y el hombre continuó y continuó por aquellos caminos tan diferentes que le llevaba su corazón y aprendió a escucharlo y a poner su cabeza a su servicio…ahora andaba a buen paso, ahora en paso
corto y un poco después descansaba al ritmo que le marcaba.
– Corazón?
– Si?
– Tu gobiernas y así es mucho mejor, todo tiene más sentido y es más auténtico.
– ¿ Ya te sientes un poco mejor querido?
– Pues sí mi amor, ando un poco más cuerdo y ligero.
– Yo te quiero y sólo tu bien busco, gracias por confiar en mí.
Y aquel hombre que perdió su cordura se entregó con fervor a su corazón y así la reencontró y encontró la belleza y la ligereza que también por el camino dejo … siguió y siguió y lleno de gozo
aprendió a saborear cada momento y hubo subidas y bajadas pero ya nunca más lo dejo, por algo será .
