“Sigue al corazón”, d’Ender, obra guanyadora de narrativa dels Jocs Florals CFP

“Sigue al corazón”, d’Ender, obra guanyadora de narrativa dels Jocs Florals CFP

Érase una vez alguien que perdió su bien más preciado, la cordura y lloró, lloró y lloró … ¿ dónde está mi cordura? ¿que habrá sido de ella? ¿en que momento la perdí? Busca que te buscarás y no la
encontraba por ningún lado, desesperado lloraba por su pérdida como no lo había hecho desde niño, desde que era bien crío y eso le consolaba … calla y si entonces la perdí ¿ donde la dejé? Pues no lo sé pero debo encontrarla ¿si no qué? Y llora que te llorarás y qué bien que le sentaba, noto que le aliviaba. Quien llora las penas cura que se dice y se sentía un poco mejor, ummm…mi corazón me pesa lleva mucha carga y eso me hunde en pensamientos tormentosos y la desgana ¿qué debo hacer? Dicen que cuando te hundes has de soltar lastre, vas demasiado pesado, en los barcos y los globos es así, todo lo que flota debe ser ligero…pues sí. ¿I si? Quizás si suelto lastre en algún momento floto y vuelo y por el camino encuentro la cordura que perdí. Ah, como me pesa el corazón … pues habrá que escucharlo dicen que tiene sus emociones que son diferentes a las razones.

Te escucho corazón dime qué te pasa?
– Me abandonaste y me silenciaste y sin mí perdido andas mi querido.
– Lo siento, estaba tan atareado que no me di cuenta ¿y qué debo hacer ahora?
– Siénteme, sígueme yo te hablo y te guio que sin mí estás perdido.
– Dueles y me haces daño, te temo pero también siento alivio. No se si seguirte, no estoy acostumbrado.
– Sin mí tu rumbo erraste y ahora debes llorar tu pérdida, más adelante estarás mejor. Tu seguime.
– Te sigo, de ti me fío y es cierto sin ti me siento perdido.

Y aquel hombre atormentado por la pérdida de su cordura decidió tomar la dirección que le marcaba su corazón que lo llevaba, eran lugares extraños, con emociones a las que no estaba acostumbrado, con colores y sabores: rabia, pena, dolor, pérdidas, extravíos, culpas, engaños, mentiras a sí mismo.

Oye corazón:
– Si?
– Todo lo que me enseñas es nuevo y extraño pero me resulta doloroso quiero algo bello.
– Tu tranquilo ya llegará, afila tu esperanza, te hago sentir todo el peso que sentías querido. No te sientes ya un poco más ligero?
– Si, puedo hacer un alto en el camino? Necesito descansar.
– Muy bien, me sientes con más fuerza soy yo quien te hablo. Descansemos pues.

Y el hombre continuó y continuó por aquellos caminos tan diferentes que le llevaba su corazón y aprendió a escucharlo y a poner su cabeza a su servicio…ahora andaba a buen paso, ahora en paso
corto y un poco después descansaba al ritmo que le marcaba.
– Corazón?
– Si?
– Tu gobiernas y así es mucho mejor, todo tiene más sentido y es más auténtico.
– ¿ Ya te sientes un poco mejor querido?
– Pues sí mi amor, ando un poco más cuerdo y ligero.
– Yo te quiero y sólo tu bien busco, gracias por confiar en mí.

Y aquel hombre que perdió su cordura se entregó con fervor a su corazón y así la reencontró y encontró la belleza y la ligereza que también por el camino dejo … siguió y siguió y lleno de gozo
aprendió a saborear cada momento y hubo subidas y bajadas pero ya nunca más lo dejo, por algo será .